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jueves, 13 de junio de 2013

California Zephir II

Ya solo me quedan unas horas de camino, mi cuerpo quiere un poco de movimiento después de más de dos días en este tren. Y sin embargo he conocido ya a varias personas que van hasta la Costa Este, haciendo conexión en Chicago. Entre los pasajeros, la gran mayoría es gente de la tercera edad, jubilados que pueden darse el lujo de pasarse tres días viajando por el mismo precio o más de lo que les costaría hacer el trayecto en avión. También hay muchos que viajan en tren por el miedo provocado más que nada por el temor de un ataque terrorista. 

Lo más interesante del transcurso es observar el cambio en los paisajes. Después de dejar la zona montañosa y verde de la Bahía de San Francisco, pasamos por el Valle Central de California, más o menos plano, para luego empezar a subir las montañas llenas de pinos de la región donde está el famoso destino turístico de Lake Tahoe. Cuando pasamos esa cadena de montañas en la que de un lado está verde por la humedad de la costa, todo el paisaje empezó a ser más seco, semidesértico. Esa transición geográfica marca también la frontera con Nevada. Todo lo que me tocó ver antes de que se hiciera de noche fue más o menos seco. En la madrugada hicimos una parada en Salt Lake City, Utah, y cuando mi colega de asiento me despertó accidentalmente como a las cinco y media, me tocó ver un cielo totalmente anaranjado que alumbraba las verdes montañas del camino. Un rato después cruzamos a Colorado, lleno de riscos y cañones. Quiero suponer que el nombre de Colorado viene del color rojo de la tierra y las rocas; en el español antiguo que todavía se habla en Acámbaro, al rojo se le dice colorado. Creo que las mejores fotos que tengo son de este Estado que vive principalmente de su posición geográfica en el centro de los EEUU. En algún momento durante la noche siguiente cruzamos parte de Nebraska, y hoy en la mañana tomé algunas fotos de las tierras planas agrícolas en Iowa. Hace un momento cruzamos el célebre río Mississippi, enorme. Entiendo porqué es tan célebre, muchas cosas deben de pasar alrededor de esa enorme fuente de agua y de vida. Esa es la frontera con Illinois, que sigue siendo una tierra verde y plana, excelente para la agricultura extensiva.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Autenticidad

Downtown L.A., CA.  

En cierta forma, todo aquí en E.E.U.U. es una copia de cosas que ya existen en otros lugares del mundo y, aunque muchas veces son copias mejoradas como es el caso de algunos tipos de comida, arquitectura, estilos de vestir, y hasta personalidades; yo todo lo veo como si tuviera algo de falso, o de no auténtico. Todo sólo es apariencia, exterior. Ya sea en colores de edificios, sabores de comida, forma de maquillarse, modelos de coches, o el “buen gusto” de la gente. Por eso aquí sí me gusta ir a las hamburguesas, es casi la única cosa que puedo hacer sintiendo autenticidad, realidad, esencia. Todo el resto lo siento artificial, como si la parte de la esencia humana estuviera siendo relegada para crear vidas artificiales con un buen gusto desarrollado de acuerdo a las necesidades del mercado.


Una vez hice un tour en unas tiendas de perfume en Francia con una chica que me explicó a detalle el arte de saber escoger un perfume, los olores, el empaque, lo que cada uno representa. Es como elegir una parte importante de tu identidad y hay toda una significación detrás; y es igual con la moda, la comida, los libros, etc. En cambio aquí, ahora que estuve visitando algunos hoteles en las Vegas, que parecen más bien plazas comerciales por dentro, encontré algunas de aquellas marcas de perfumes y pensé que habrá quien sepa o a quien le interese todo aquello del arte de escoger y usar el perfume correcto como para ameritar pagar lo que cuestan, pero la mayoría de la gente solo llegaría a la tienda y, igual que si le estuvieran vendiendo un perfume de Avon o una botella rellena con perfume de Tepito, se lo llevaría solamente para comprar status.

martes, 12 de febrero de 2013

Algunas Impresiones


He estado juntando pensamientos e impresiones que quería escribir desde que crucé la frontera pero había estado moviéndome mucho para tener el tiempo de sentarme y escribirlo. Aquél mismo día que mi prima Lola me recogió hubo muchas cosas que me llamaron la atención pero por alguna razón los vagabundos siempre me intrigan profundamente; me pongo a pensar qué tipo de vidas habrían tenido, qué piensan, qué los mueve en la vida para no simplemente dejarse morir, cómo le hacen para sobrevivir en las noches frías, si están o no desequilibrados de la cabeza o enfermos, si están tristes o se vuelven un poco insensibles a muchas cosas, si tienen esperanza o creen que un día todo va a mejorar, si creen en Dios…

Pero pasando a otra cosa, pues así es el camino, que no te deja terminar de pensar o reflexionar sobre una cosa porque ya la situación te exige pasar a lo siguiente, en San Diego me encontré con una enorme y diversa población de árboles que en Tijuana no vi. La geografía es la misma, montañosa y con una humedad que le da un tinte verde al paisaje, pero en Tijuana hay muy pocos árboles comparado con San Diego. Mi prima Lola respondió a esta observación que el condado de San Diego le roba (seguramente de una forma legal, como pagando) el agua a Tijuana y, aunque es un servicio muy caro, la gente ahí tiene el dinero para pagar por suficiente agua para tener jardines verdes y albercas por todos lados para el caluroso verano. Con esta observación me vino a la mente cuando crucé de Nuevo Laredo, Tamaulipas, a Laredo, Texas donde automáticamente el desierto pareció menos seco, el clima cambió de estar despejado a estar nublado, frío y húmedo, y me sorprendió la cantidad de coches que había por todos lados. Autopistas enormes, calles anchas, estacionamientos inmensos llenos de coches y camionetas y en la carretera había lotes llenos de coches nuevos, y todos los coches que estaban en la calle también se veían bastante nuevos. Creía que California y Texas eran los lugares del mundo con más coches per cápita en el mundo aunque ocupan el lugar veintitrés y el cuarenta respectivamente en la lista de coches per cápita por Estado en EEUU con 840 y 720 por cada 1000 habitantes. Sin embargo, si es el primer país en el mundo en coches por persona en la lista de Wikipedia si descartamos Mónaco, una broma de país que en realidad es un necesitado paraíso fiscal para los ricos de Francia e Inglaterra.

Lola me llevó a conocer dos universidades, University of San Diego, católica y privada donde estudian los ricos de San Diego y los juniors y narcojuniors de Tijuana y de otras partes de México; y la San Diego State University. Sólo me faltó conocer la University of California, San Diego una de las instituciones de investigación más reconocidas del mundo. La primera sólo la conocí superficialmente, por fuera en un paseo en coche. Todos los edificios parecían bastante nuevos y la gente iba bien vestida, las mujeres con mucho maquillaje, todos con una sonrisa radiante y un rayo de sol en la cara como iluminándoles los ojos claros y caminando triunfantemente con el aire moviéndoles el hermoso cabello como en algún anuncio del Tec de Monterrey. Bueno, al menos eso es lo que me acuerdo que me acuerdo, o más bien la imagen que me quedó después de lo que mi prima y un profesor que tuve de San Diego me contaron sobre esta universidad de derechistas. San Diego State University me pareció más aterrizada, aunque también ayudó que ahí sí caminé un poco y conocí la biblioteca, los pasillos y algunas tiendas. A excepción de las tiendas de Starbucks y algunas otras que están dentro de la universidad para que los alumnos compren, todo parecía tener un ambiente bastante académico y agradable para estudiar.

lunes, 11 de febrero de 2013

Civilization

Las Vegas is full of proud people coming to spend thousands of dollars shopping and gambling, what could be considered as a sign of the economic glory of the United States. For me is a decadence symptom of our present civilization.

Nevertheless, leaving the social and environmental perspectives on the side, it's incredible how anyone could ever imagine building a city here. During the drive to Vegas, long before we reached the city, we drove through a very hostile desert; one of the more inhospitable ones I have seen apart from the one at the Sinai Peninsula in Egypt (very beautiful to see though). While exploring a little bit I went up to the twentieth floor of the hotel we are staying at, which in fact is the nineteenth because there is no thirteen floor due to a superstition that most of the people don't really know about or understand but accept (just as most things in life are), I found myself looking at an astonishing landscape with big mountains, some of them with a strong red color tone I haven’t seen before. The entire city is surrounded by mountains that can be seen in the distance with their peaks covered by snow. The city itself is magnificent.

Imagining this greatness in where once was a harsh desert with no water and no more vegetation than small thorny bushes allow us to witness how far the human civilization have gone to. For some people (even for me before I started to worry so much about the environment, the contradictions and the injustices of this world) this place could be the closest way of experiencing what visitors felt when they first saw cities like Luxor, Rome, Tenochtitlan, Paris, Machu-Pichu, Agra, the Vatican, the Mecca etc. in their period of apogee. Seeing those places today is still a great experience but you are witnessing a passed period of glory (and in some cases, like for Tenochtitlan, history had other plans). 

CASINO


I just went to the casino to lose ten bucks right away. I wasn’t actually expecting to get out with a fortune, that money was to be spent there but I just thought that I was going to have a little better luck. At least I understood how people could get addicted to it; you always think or have the hope of winning the next time, “just one more chance with the possibility of doubling or tripling what you start with” so you start over and over again. In my particular case I liked the roulette with which you have the option of betting to the black or the red colors that, except for two green numbers, compose the roulette. That means almost fifty percent probability of winning that make you think “yea, why not giving just another chance?” Then, if you have two chances to gamble, and you already lose the first one, your mind automatically will come to the reasoning of “well, if I have fifty percent probability of wining on one chance, I MIGHT HAVE HUNDRED PERCENT PROBABILITY OF WINING IF I PLAY TWO TIMES”. But you know what? YOU DON'T, you keep having fifty percent probability and even less! This machine I was playing on, an electric-operated one with three dollars minimum bet (the human-operated one was ten dollars minimum bet) had two green numbers, cero and double cero, that were getting six to seven percent probabilities that also diminishes your supposedly fifty percent probability of wining by betting only to the black or the red, even or odd, or numbers one to eighteen or nineteen to thirty six.



In conclusion, gambling is a business, and one of the post profitable ones, but that's for the owners of that “movida” [1]. If you're a gambler, you better look for profit somewhere else and don't spend it all in gambling. Even better; try to find a healthier or more philanthropic way of spending your money. Anyways, in any case you start winning like that group of nerds from an Ivy League University that were calculating probabilities, you will get caught by the police. Now there is a law that makes illegal to calculate, meaning practically that it’s illegal to win in a fucking casino. Yea, that’s the way it is… incredible hum?!  




[1] Affair, business

domingo, 10 de febrero de 2013

Las Vegas


What could I say? It is somehow what I’ve imagined before. Remember that I am becoming an environmental activist, so don’t expect great comments about the place. What was more shocking was the fact of seeing all those massive buildings full of lights, expensive shops and the casinos where mostly lonely people spend fortunes gambling; feeding with money the already gigantic corporations that own the casinos while homeless people roaring in the streets can be seen, in addition to the fact of having a neighboring country with high levels of poverty (Mexico), wars in the Middle East, etc. I think of the hypocrisy and cynicism in its bigger disclosure seeing how people don’t give a shit for their neighbors suffering when supposedly America is spreading  liberty and democracy, so the people (not all of course) support a war against anyone who thinks different to “liberate them”. If I were one of those countries that had been “helped” in history I would say to America: “Thanks, but don’t worry about me, don’t help me please!”
Maybe I am being too partial, what I was thinking the other day is that this is already my second time in California, I knew how everything is but the way some people talked me about it and people I’ve met during the last years changed my impressions a little bit. I sincerely hope I will find my place here, at the ranch I am going to or in San Francisco from where I’ve heard so many good things. Sometimes I think I am becoming too extreme, I remember the last time I went to Mexico City how I thought that living there would be so unhealthy according to what I would like my life to be. On the other side, whereas living in Jalpan I felt that my healthy side was fulfilled, I missed being with people who shared my interests, to whom I was able to discuss more academic and philosophic issues; exactly the same I miss when I am in Acambaro except for when I spend time with my friend Jorge.
On the other side though, from my aunt Dolores and her family’s perspective, Las Vegas is full of beautiful memories of past times passed here. She and her family have always lived at Los Angeles and this city of Las Vegas has been for a long time a world famous spot that everybody wants to know. She invited me to come with the best intentions and I totally appreciate that, and in fact I’m having a very interesting experience here plus the comforts of the Spa we have at the hotel. I think this was my first time being in one and, God, it feels nice! Even though the relations between aunt Dolores and her family and the rest of my family in Mexico had been turbulent, since the first time I came to visit in 2006 they were really nice to me. I clearly cannot take sides, or at least I prefer not to, but the more I know my family, the more I understand the complexities of human social relations. And as Mr. Nasser told us today: “what happened a minute ago is history and i cannot do anything about it, but I surely can do something in the present in order to improve the course of the future”. So no matter what history brings us out, on a personal, familiar, national or any other level, we can take our responsibility to build our own life and relationships with the world we live in. That’s why I, as an independent individual being, want to know the Wiarco family better and build my own relationship apart with them.
Today we went, thanks to my aunt again, to meet Mr. Nasser, a Holocaust survivor. My aunt was getting an order of autographed copies of a book written by him for the kids of the school she works at. With all the stuff going on here, the talks about the family and about the US and Mexican politics with my cousin Vanessa, the updates on what we’ve been doing, plus all the attractions of Las Vegas; I didn’t really get the fact that we were going to meet such a person until we were outside of his and his wife’s home. He is the author of the book “My Brother’s Voice, How a Young Hungarian Boy Survived the Holocaust: A True Story”. Even though I am critical about the whole idea of the Holocaust and how the US’ interests support a bunch of propaganda on the side of the Jews only, while other holocausts are going on around the world, Mr. Nasser does not have anything to do with all this. He is the kind of person you imagine living his life as a second chance, with a strong personality but a great humility and peacefulness. His words are deep but his humor is like one of an innocent kid. He married a Quebecois[1] and decided to settle in Las Vegas where the weather seems to be pleasurable for the elder people and now he spend his life giving speeches at different schools and universities across the US and he is learning painting during his free time. It was a real honor to meet him.




[1] From Quebec, the French-speaking province of Canada



jueves, 7 de febrero de 2013

¡Vagabundos!


La primera cosa que llamó mi atención después de cruzar la frontera fue la cantidad de indigentes, en su mayoría de origen afroamericano, aunque también vi algunos blancos. Los hispanos y los asiáticos casi no entran en esta categoría ya que, aunque su apariencia puede hacer que se vean muy jodidos, casi siempre son trabajadores del campo o de alguna cocina de restaurante. Me llamó la atención un vagabundo en particular que pasó a lado de mi en el Jack in the box donde estaba esperando a mi prima Lola cuando acababa de cruzar la frontera. Entró de la calle con unas bolsas grande como de despensa en cada mano, unos tenis Nike rojos muy llamativos, y se fue caminando hacia el baño. En eso me acordé de lo que dice mi primo Rodrigo de que los vagabundos aquí en EEUU usan tenis de marca y están gordos. Un buen rato después, antes de salirme del restaurante, fui al baño y vi los mismos tenis y las bolsas en el suelo dentro de uno de los baños. Parecía estar descansando, pues por debajo de la puerta se alcanzaban a ver sus pies desnudos y parecían inflamados o eran unos pies un poco gordos. Pero igual, de una manera o de otra, seguramente le dolían de tanto caminar. Afuera en la calle ya estaba oscuro y hacía frío. De ahí me fui a sentar a una placita con diferentes negocios donde había mucha gente esperando y a lado de mí estaba dormida en una mesa una chava que parecía muy bonita y joven aunque muy sucia. Igual que el vagabundo, tenía una bolsa y una mochila vieja y sucia a su lado. A ratos despertaba y sin abrir los ojos se rascaba la cara y el cuerpo de una manera extraña, como si de repente sintiera los piquetes de muchas hormigas que se le hubieran subido mientras dormía. Cuando recién crucé la línea fronteriza, como a las siete y media de la noche, había muchos trabajadores que llegaban en los trenes, bajaban muy apurados para cruzar primero, algunos corrían. Iban a su casa en Tijuana, los muy suertudos, que trabajaban aquí y viven allá donde les rinde más su paga. A esa hora había también muchísimos policías y movimiento en general. Más tarde ya todo estaba tranquilo, hacía frío y ya hasta los vagabundos se habrían ido a un lugar donde pasar la noche. Al día siguiente me tocó ver menos vagabundo, pensé que tal vez el hecho de ser frontera siempre atrae un poco más a los sin techo, aunque también podría ser porque este allá es el punto más al sur de California, donde el clima es más bondadoso y el paso de mucha gente da más oportunidad de juntar algunas limosnas aunque muchos de ellos sólo parecen estar errando sin pedir dinero. Lola me dijo que algunas veces son veteranos de las guerras que reciben dinero del gobierno pero tienen problemas con el alcohol o algún desorden mental que les impide llevar una vida normal.

Ese día más tarde pasó mi prima a recogerme y agarramos la autopista no. 5 que sube hasta San Francisco. Al igual que la mayoría de las autopistas que he visto, tiene  como cinco carriles de cada lado. En veinte minutos más o menos ya estábamos en San Diego. Fuimos a dar una vuelta en coche por la ciudad vieja y por los barrios que están junto a la playa, Ocean Beach, Pacific Beach y Mission Beach. Hablamos mucho, poniéndonos al corriente sobre lo que habíamos hecho y sobre todo de lo que había pasado con la familia en México y aquí en California.

martes, 5 de febrero de 2013

San Ysidro, ¡del otro lado!


¡Qué estrés carajo! Ya estoy del otro lado, que alivio siento. Lo que no mencioné antes por miedo a que fueran a leer mi libreta aquellos policías, in a way i wrote thinking that it could happend, es que en lo primero que pensé fue en pedirle a mis papás que me hicieran un depósito temporal sólo para imprimir mi estado de cuenta. Muchas veces es obvio, pero en un país donde 99 de cada 100 respuestas es dinero, poco parece importar de dónde viene o cómo lo obtuviste. Mi mamá sólo tenía disponibles catorce mil pesos, algo así como mil dólares, y el plan ideal hubiera sido esperar a que mi papá consiguiera algo más para probar esta disponibilidad de efectivo pero eso no sería tan sencillo. Decidí probar suerte por segunda vez con el pretexto de que al día siguiente regresaría con un depósito mayor si aquel no les satisfacía y que venía a recoger mi caja de pan tradicional de Tecate que había comprado para mi prima Lola con la que me pensaba encontrar una vez cruzada la frontera. La historia fue totalmente diferente. No hice ni un minuto de fila, en la oficina de los permisos habían cambiado de turno, me atendió un policía joven que me hico un par de preguntas a las que respondí correctamente y no vi a ninguno de los que me habían atendido antes. Mi caja de pan estaba sobre un mesa pegada a la pared trasera, abierta. Ya había empezado la pregunta sobre ella cuando me di cuenta de que se la estaban comiendo, así que sólo hice un comentario diciendo que aquella caja era mía aunque mi voy y mi expresión comunicaban más bien sumisión y miedo a que aquel miembro de la CBP (Customs and Border Protection) revocara lo que parecía hasta ese momento una respuesta afirmativa a mi permiso de seis meses. Al final me lo entregó tranquilamente y yo salí también tranquilamente intentando disimular la inmensa alegría que llevaba por dentro, de nuevo como si un movimiento en falso pudiera echar para atrás mi logro.

Hubo una confusión sin embargo, cuando él me preguntó si pensaba vivir seis meses con 1 400 dólares, dijo “fourteen hundred” que con el nerviosismo yo pensé que él se estaba confundiendo y pensaba que tenía 14 mil dólares. Pero el “fourteen hundred” sólo era una conversión rápida que él hizo dividiendo la suma en pesos entre diez para hacer dólares. Según mis planes yo iba a decir que ese era sólo mi dinero disponible por el momento pero que eventualmente recibiría más; sin embargo, eso le bastó, y parece que respondí el resto de las preguntas atinadamente y creyó que con eso iba a vivir. Ese dinero no es mío, pero si no trabajo legalmente o me aviento a trabajar sin papeles, puede ser que en los seis meses gaste muchísimo menos que eso. Ahorita estoy a unos cuantos metros de la línea esperando a mi prima para ir a San Diego. Nuestro punto de encuentro es un “Jack in the box”, un fast-food parecido a McDonalds, así que tuve que pedir una cheeseburguer para poder esperar aquí porque hay un letrero de no merodear; supongo que para los vagabundos, porque hay muchos. Esmpecé a escribir esta nota hace un rato, y cuando finalmente me disponía a comer mi hamburguesa, encontré que había mucha lechuga y jitomate pero ¡no carne! Pensé en comérmela ya así, pero aquí en EEUU el cliente es primero así que fui a que me la cambiaran.